Nuestra historia

Cada planta tiene
nombre

Y una historia. Y un lugar donde crecer. Esto es lo que hacemos, y por qué lo hacemos.

Nació de una terraza

Todo empezó en un rincón de casa. Unas pocas macetas, un libro de botánica prestado y la intuición de que cuidar algo vivo cambia cómo habitas un espacio.

Las plantas fueron creciendo. Y con ellas, la certeza de que la mayoría de tiendas las tratan como producto descartable: sin nombre, sin guía, sin seguimiento. Llegan en una caja, sobreviven un mes y acaban en la basura.

RAÍCES nació para hacer lo contrario. Seleccionamos cada planta a mano. La conocemos antes de enviarla. Y no dejamos de cuidarla después de la venta.

Foto del fundador o espacio (pendiente)

El rincón donde todo empezó.

Del vivero a tu puerta

Trabajamos con viveros locales que comparten nuestra obsesión por el detalle. Cada planta pasa una selección antes de entrar en nuestro catálogo: estado de las raíces, hojas sanas, porte equilibrado.

El envío no es un trámite. Es parte de la experiencia. Packaging protector, guía de aclimatación personalizada y seguimiento durante las primeras semanas.

Si algo no va bien, lo resolvemos. Sin condiciones. Porque una planta no es un pedido. Es el primer metro cuadrado de tu selva.

Foto de plantas o proceso de selección (pendiente)

Selección manual. Solo llega lo que merece crecer contigo.

Lo que nos mueve

Cinco raíces que nos sostienen

1

Impacto tangible

Cada planta vendida genera un resultado medible. Certificados, árboles plantados, CO₂ compensado. No prometemos: demostramos.

2

Transparencia radical

Ves el origen de tu planta, el destino de tu aportación, el estado de tu apadrinamiento. Sin letra pequeña.

3

Comunidad antes que clientes

Construimos relaciones, no transacciones. Quien compra una planta entra en un ecosistema vivo.

4

Cuidado obsesivo

Del sustrato al packaging, cada detalle está pensado. Si no lo cuidamos nosotros, no lo vendemos.

5

Accesibilidad sostenible

Sostenibilidad que cabe en cualquier presupuesto. Desde 3,95€/mes se puede ser parte del cambio.

Nuestro propósito

No necesitas un jardín para cuidar el planeta.
Ni un máster en botánica para mantener viva una planta.
Ni ser millonario para consumir de forma consciente.

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